Continuando con el anterior post, terminaremos en este con los factores que deberéis considerar a la hora de preparar vuestro compost, así como que materiales se pueden compostar y cuáles no.

 

pH: el pH debería situarse cerca de la neutralidad, entre pH 6-7. Si es demasiado ácido (pH bajo) se puede adicionar polvo de piedra calcárea (dolomita, por ejemplo). Si es muy básico o alcalino (pH>7) se adicionará material rico en N.

 

Humedad: deberemos mantener una correcta humedad del montón, ni demasiado seca ni demasiado mojada. Para ello regaremos, o lo controlaremos con la adición de materiales húmedos y secos.

 

Aireación: tal como hemos comentado, la descomposición de la materia orgánica tiene lugar por la acción de los microorganismos aerobios, lo que implica que necesitan O2 para poder sobrevivir y metabolizar los compuestos. Para ello, se controlará que no se compacte mucho el montón mediante la adición de materiales más grandes. También habrá que controlar la humedad, ya que si está encharcado el agua ocupará los espacios que deberían ser ocupados por aire. Además, es recomendable voltear el montón para favorecer la aireación y la disminución de la temperatura si fuese necesario.

 

 

¿Qué puedo compostar?

 

·         Plantas

·         Ramas

·         Matas y matorrales

·         Hojas

·         Heno y hierba

·         Hiervas adventicias

·         Estiércol

·         Peladuras de frutas y verduras

·         Restos de comida

·         Alimentos estropeados

·         Cáscaras de huevo trituradas

·         Servilletas, pañuelos de papel (sin impresiones)

·         Lana, pelo

 

 

 

 

 

 

¿Qué no puedo compostar?

 

·         Materiales químicos, sintéticos o no degradables

·         Ramas, hojas de tuya (conífera) o ciprés

·         Huesos grandes

·         Virutas, serrín de madera tratada

·         Aglomerados, contrachapados

·         Cáscaras de almendras y nueces