Hoy y en las sucesivas semanas voy a tratar un tema de importancia durante el cultivo de nuestras calabazas: las plagas.

En agricultura ecológica, para evitar las plagas y parásitos hay que crear una planta sana. Una planta debilitada siempre tendrá menos mecanismos de defensa frente a plagas y parásitos que una sana, y es por ello, que será atacada antes que la sana.

En agriccalabaza de peregrinoultura convencional, los desequilibrios ocasionados en la tierra por el uso de abonos y sustancias de síntesis química, así como el forzado al que se someten los cultivos, consiguen plantas debilitadas. Nosotros trabajaremos desde una perspectiva agroecológica mediante el fomento de la diversidad de cultivos, una buena gestión de la tierra, aporte regular de compost y enmiendas orgánicas, etc. para que nuestras calabazas crezcan sanas y apenas tengan problemas de plagas o parásitos.

La naturaleza es el mejor ejemplo que podemos observar para entender cuál es el funcionamiento ideal de un huerto ecológico. En la naturaleza también existen plagas, no se está exento de ellas. Sin embargo, existe un equilibrio que las mantiene a raya.

Y es precisamente este el equilibrio que pretenderemos recrear en nuestro huerto ecológico.

Para conseguir esto hay una serie de aspectos importantes a tener en cuenta:

  • Uso de abonos orgánicos: evitar el uso de abonos y sustancias de Plantula de calabazasíntesis química.
  • Rotaciones y cultivos asociados: mantener siempre una sucesión de plantas diversas. En nuestro caso, a pesar de que cultivemos con fines “productivos” únicamente calabazas, también es interesante poner otro tipo de plantas que nos sirven para aumentar la biodiversidad del huerto. Luego, ya nos encargaremos nosotros de comernos los tomates o la albahaca que cultivemos. Dejar crecer plantas silvestres cerca del huerto también es interesante. El néctar de sus flores atraerá insectos que se alimentan de larvas de parásitos. En definitiva, crear un microhabitat lo más diverso posible donde convivan depredadores diversos, consiguiendo un equilibrio, donde ninguna especie sea la dominante. Evitar el monocultivo sustituyéndolo por cultivos rotativos por su parte, hará que no sobreexplotemos la tierra y tenga tiempo para recuperar sus nutrientes.
  • No usar insecticidas de síntesis química: su uso provocaría desequilibrios biológicos y dañaríamos al depredador que podría controlar el problema, más que la propia plaga.
  • No utilizar fungicidas: su uso afectaría al desarrollo de las micorrizas. Estas micorrizas se dan por una asociación simbiótica entre ciertos hongos del suelo y las raíces de la planta, y son tremendamente beneficiosas ya que aportan agua y diversos micronutrientes a la planta. Además, estos fungicidas actuarían de una manera no selectiva, acabando también con hongos beneficiosos.

 

Todo esto son pequeñas pinceladas que debemos seguir en nuestro huerto ecológico para evitar las tan temidas plagas o parásitos. En definitiva, prevenir antes que curar.

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